En casos como este, todos los días podrían ser un regalo. Muy por el contrario, parecen más bien un calvario silencioso. Es extraño lo que el deseo puede hacer que hagan las personas insensatas.
Se han generado distintas versiones a lo largo de la historia musical. Antes de la versión de HIM, mucho más dolorosa y potente que la original, mi favorita era la de La Ley, Sin ti. Pero creo que Sin ti no le hace mucho favor a la letra original. Al menos no me transmite esa sensación de enamorarse de alguien que nunca imaginaste conocer.
Porque aquí no se trata solo de amor, sino de la contradicción de sentirlo mientras intentas negarlo. “No quiero enamorarme” no suena como una decisión firme, suena como una advertencia que llegó tarde. Como si el corazón ya hubiera empezado a caer antes de que la mente pudiera detenerlo.
Qué juego tan cruel es este, cuando alguien te deja soñar sin prometerte nada. Cuando la imaginación completa lo que la realidad nunca confirmó. Y de pronto, lo que era solo deseo se convierte en pérdida anticipada.
El mundo estaba en llamas y aun así aparece esa única persona que parece poder salvarte. Y ahí está la trampa: confundir salvación con destino.
Nunca soñé que conocería a alguien como tú, ni que terminaría pensando en perderte incluso antes de tenerte.
Y en el fondo, lo más doloroso no es el rechazo, sino la duda: si todo fue real o solo un sueño que yo fabriqué.
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