A veces pienso que soy una imbécil.
Que quizás lo eché todo a perder.
Y ya empiezo a acostumbrarme a la idea de que todo lo que sentí contigo fue inventado. Que lo magnifique. Que nada sucedió como yo creí. Que quizás no pasaron las cosas que dijiste y que, de alguna manera, construí una historia entera sobre cosas que solo existían en mi cabeza.
Y me da pena.
Me da una pena enorme.
Porque ya conozco esta sensación.
Es parecida a aquella vez en que creía que ella quería tenerme a su lado. Cuando me emocionaba hablar con ella, cuando pensaba que se interesaba por mí, cuando encontraba significado en cada pequeña cosa. Quizás solo estaba aburrida. Quizás yo necesitaba creer que significaba algo más para mi madre.
Y ahora vuelvo a estar aquí.
Preguntándome si hice lo mismo contigo.
Quizás solo fui yo.
Quizás todo este tiempo fui yo llenando los silencios, interpretando las palabras, juntando pequeños momentos hasta convertirlos en algo mucho más grande de lo que realmente fueron.
Y, sin embargo, hay cosas que no sé cómo inventé.
Como el latido de tu corazón.
Todavía recuerdo que lo escuché cuando te abracé. Fue apenas eso. Un instante. Mi oído contra ti, tu corazón haciendo ese pequeño ruido que yo no sabía que iba a recordar tanto tiempo después.
Qué absurdo.
Quizás fue lo único que pude tener de ti.
Y quizás sea lo único que tendré.
Tengo que dejar nomás.
El silencio es un muro que no puedo escalar.
Y mis piernas son demasiado cortas.
Nadie está lanzando cuerdas desde arriba.
Me quedé sentada a los pies de ese muro durante demasiado tiempo, mirando hacia arriba, esperando encontrar alguna grieta, alguna señal, cualquier cosa que me dijera que todavía valía la pena intentar.
Pero el muro sigue ahí.
Y yo estoy cansada.
Solo quiero que alguien me abrace y me diga que todo estará bien.
Me duele aceptar que quizás aquello que para mí fue tan real, para ti no tuvo el mismo peso. Me duele pensar que pude haber estado equivocada todo este tiempo. Me duele incluso más que la posibilidad de perderte, porque entonces tendría que aceptar que quizás nunca tuve realmente aquello que creía estar perdiendo.
The more I learn, the more I learn.
Y cuanto más entiendo, menos quiero intentar.
Porque ahora insistir ya no sería amor.
Sería patético.
Así que esta vez haré lo contrario de lo que quisiera hacer.
No voy a intentar más.
Estuve sentada a los pies del muro de tu silencio, esperando que alguien me lanzara una cuerda
Pero nadie lo hizo.
Entonces me levanto. Y me voy.
Seguramente miraré hacia atrás.
Seguramente, alguna noche, voy a preguntarme si el muro habrá bajado un poco. Si quizás ahora sí podría escalarlo. Si quizás debí quedarme cinco minutos más.
Pero eso ya no depende de mí.
Y esa es probablemente la parte que más duele.
Que por primera vez entiendo que querer llegar al otro lado no significa que pueda hacerlo.
Así que me voy lejos.
No porque haya dejado de importarme.
No porque haya dejado de quererte.
Sino porque no puedo seguir sentada aquí esperando una cuerda que quizás nunca va a llegar.
Y mientras camino, todavía voy a mirar atrás.
Solo que esta vez, no voy a volver.
Pd: imagen ql mala wn (después de generada y subida aquí, me percaté de algo) ajaja por el lado podría saltar y entrar jajaja. Hay un muro más pequeño, eso le quitó toda la seriedad a esto y me dio un poco de risa. Así es la vida, de dulce y agraz. Será una señal? Hay algo que no estoy viendo? Y que la ia si ve? No, no y no. No alimentemos mi demencia. Me marcho dignamente.
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