Hoy amanecí con esta canción en la cabeza. Y pensé: qué buena música nació en los 2000, por la cresta. No como ahora, que siento que sale pura basura jajaja.
Esta canción salió en 2006. Y qué año, por la cresta.
He vivido cosas interesantes en los últimos años, pero si me preguntan cuál fue el mejor año de mi vida, vuelvo ahí sin pensarlo demasiado. En 2006 me reía todos los días. Pero me reía brutalmente: me dolía la cara, la guata, todo de tanto reírme. Y era así, todos los días.
Amaba ir a clases, imagínate jajaja. Y en medio de todo eso estaba Promiscuous, de Nelly Furtado, también de 2006. No sé si fue la canción la que quedó pegada a ese año o si fui yo la que terminó pegando el año a la canción, pero cada vez que la escucho aparece algo de esa época: la energía, la juventud, la liviandad, las ganas de reírse por cualquier cosa. Esa alegría que hoy siento que me falta un poco.
Con la Paulina y la Karen nos reíamos tanto de puras weás. Pero tanto. Y lo más bonito (y quizás lo más triste) es mirar dónde estamos ahora: tan alejadas, tan distintas, cada una metida en lo suyo, viviendo vidas que probablemente aquella versión de nosotras jamás habría imaginado.
Y todo eso sin estupefacientes, sin alcohol. Naturalmente. Éramos así de idiotas nomás jajaja.
No me reí así cuando mi líder técnico me dijo, amablemente, que la tarea 12456 ya estaba siendo pedida jajaja. Tampoco cuando pensé que quizás ya no me saludarías más. Ni cuando dejé triste a mi hija en el jardín. Ni cuando tuve hambre. La adultez, al parecer, viene con demasiadas cosas que pensar.
Y pensar que mi gran dilema era: “¿Querré estudiar Derecho? Sí, claro. ¿Y si lo intento? ¿Y si estudio leyes ahora, 20 años despues?” jajaja.
Quiero volver a reírme así. Por favor.
Volver aunque sea un ratito a esa versión mía que se reía hasta que le dolía la guata. A esos días en que la felicidad no necesitaba explicación, ni grandes planes, ni nada extraordinario. Bastaba con estar ahí, con la Paulina, con la Karen, diciendo puras weás y cagándonos de la risa.
Qué ganas de volver un ratito a esa adolescente. A esa versión mía que se reía hasta que le dolía la guata y la cara.
2006: probablemente el mejor año de mi existencia.
Y quizás por eso esta canción todavía me provoca algo. Porque no solo me recuerda una canción. Me recuerda quién era yo.
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